Silent Hill 2 es un juego de terror que se recuerda por su historia, criaturas y capacidad para hacer que el jugador se sienta incómodo. El diseñador de sonido, Akira Yamaoka, grabó más de un centenar de pasos diferentes para evitar la repetición y crear una atmósfera siniestra. El objetivo era lograr que el silencio fuera un sonido en sí mismo. Se incorporaron sonidos aleatorios como susurros, respiraciones, cristales rotos, llantos, gritos y chillidos de un cerdo, que surgían de manera imprevisible, manteniendo a los jugadores en tensión constante. Esto se logró mediante la creación de una ambientación sonora icónica que no se limitó a los pasos, sino que también incluyó sonidos que pudieran estremecer a los jugadores. La incorporación de estos sonidos aleatorios y la atención al detalle en la creación de la atmósfera sonora fueron clave para mantener la tensión constante en el juego.