Durante el rodaje de la película Scream, la actriz Drew Barrymore interpretaba a Casey, una chica que se encuentra sola en casa siendo atormentada por un asesino. La escena requería que Barrymore marcara el 911 en el teléfono, simulando una llamada de emergencia. Sin embargo, el equipo de atrezzo se olvidó de desconectar el teléfono de la red, por lo que cada vez que Barrymore pulsaba los números, estaba llamando realmente al servicio de emergencias. Un agente al otro lado de la línea se confundió al escuchar a una chica gritar aterrada y llorar, repitiendo este patrón varias veces. La policía consiguió devolver la llamada en medio de una toma para preguntar si necesitaba ayuda, pero todo quedó en un susto que dio pie a una anécdota sin mayores consecuencias. La escena se trata de una secuencia espeluznante que te pone los pelos de punta, y es considerada una de las más inolvidables de la saga de terror.