Clint Eastwood tuvo que aceptar una condición para dirigir su primera película, 'Play Misty for Me', en 1971. La condición era que también tendría que protagonizarla. Eastwood había dejado atrás los spaghetti westerns que catapultaron su carrera y se lanzó a rodar esta película, que contaba la historia de un disc jockey de jazz del Área de la Bahía, cuya vida se ve en peligro cuando una de sus oyentes desarrolla una peligrosa obsesión con él. Eastwood interpretó a un personaje más vulnerable en esta película, alejado de otros papeles icónicos como Harry el Sucio. La película dio pie a que llegaran otros éxitos como director, como 'Infierno de cobardes' o 'Primavera en otoño', y le permitió adquirir la libertad de crear proyectos más personales. En una entrevista en el programa de la BBC de Michael Parkinson en 2003, Eastwood explicó que la única manera de hacer realidad su primera película como director fue prometiéndole a Universal Studios que también la protagonizaría. Eastwood ha combinado actuación y dirección a lo largo de su carrera, pero sus últimas películas separan ambas facetas.