La película Origen, dirigida por Christopher Nolan, cuenta con una banda sonora icónica compuesta por Hans Zimmer. Lo que muchos no saben es que la banda sonora se basa en la canción francesa Non, Je Ne Regrette Rien de Édith Piaf. Zimmer tomó esta canción como núcleo y la manipuló para crear el resto de la banda sonora. La idea central es que Zimmer no empleara la canción de Piaf tal cual, sino que extrae de ella pequeños fragmentos y los transforma. La canción sirve como un detonante para los personajes y como un recurso narrativo concreto. Las reflexiones sobre culpa, memoria y querer dejar atrás el pasado en la canción de Piaf también encajan con los tormentos internos del protagonista. La banda sonora se siente inseparable de la narración y profundiza en las conexiones temáticas entre el sonido y la historia. La película combina espectáculo visual, complejidad narrativa y una banda sonora inolvidable.