Christopher Lee, famoso por sus papeles en películas de terror, especialmente como el conde Drácula, reveló que fue tratado de forma injusta por el estudio Hammer Films. Durante las décadas de 1950 y 1960, Lee se convirtió en un pilar de la productora británica al interpretar al conde Drácula en múltiples producciones. Sin embargo, él mismo admitió que fue chantajeado emocionalmente para seguir interpretando a Drácula. El presidente del estudio le decía que si no aceptaba el papel, muchas personas quedarían sin trabajo. Lee expresó que esto fue la única razón por la que continuó haciendo las películas. También se quejó de la calidad de las secuelas, donde su personaje tenía poco que hacer y, en algunas ocasiones, ni siquiera tenía líneas que decir. En una entrevista de 2005, Lee comentó que el estudio simplemente escribía una historia y luego intentaba encajar a su personaje en algún lugar. A pesar de estas tensiones, Lee se convirtió en una leyenda por su voz grave y su presencia imponente en la pantalla.