La segunda parte de 'El señor de los anillos' fue un proceso de rodaje agotador que duró más de 120 noches en condiciones adversas como lluvia, barro y frío. El equipo de Peter Jackson enfrentó desafíos como cambios constantes en el guion y la decisión de rediseñar a Gollum por completo en mitad de la producción. Alesya Makarov explica en 'No es como las demás' que el rodaje fue un caos controlado que dio lugar a una obra maestra. La creación de Gollum fue un proceso clave, con Andy Serkis dando alma al personaje. La recreación del Abismo de Helm fue una de las secuencias más épicas de rodar y ver. La película combina la crudeza de la guerra con la poesía de la amistad y convirtió el dolor de Frodo y la lealtad de Sam en símbolos universales. El equipo de rodaje se enfrentó a un proceso de más de veinte minutos de desafíos y cambios constantes en el guion. La película es un ejemplo de cómo el caos puede dar lugar a algo irrepetible.