La duodécima etapa de la Vuelta Ciclista se detuvo temporalmente en Bilbao debido a una protesta contra el equipo israelí Israel-Premier Tech. La organización decidió acortar la etapa en tres kilómetros para evitar incidentes en la meta, lo que resultó en no haber un ganador de etapa. La protesta, liderada por la iniciativa Gernika Palestina, se produjo en la Gran Vía de Bilbao y obligó a detener el pelotón durante unos minutos. Esta es la segunda vez que se producen protestas contra el equipo israelí en la Vuelta, después de que un grupo propalestino irrumpiera en la calzada en Figueres el 28 de agosto. La situación en Gaza ha generado un aumento en las protestas en diferentes etapas de la carrera, con banderas palestinas y pintadas en la carretera. La organización ha tomado medidas para garantizar la seguridad de los ciclistas y el público, pero la tensión política ha afectado la competición.