El VAR ha intervenido en solo seis jugadas en las primeras tres jornadas de la temporada, lo que supone el registro más bajo de la historia del VAR en Primera División a estas alturas del campeonato. La temporada pasada, el VAR había intervenido en 11 acciones, y en la 23-24, en 15. El CTA ha implantado una nueva política para recuperar la filosofía original del VAR, que es la de mínima intervención y solo para errores claros y manifiestos. Sin embargo, han habido dos incidentes que han manchado su buen inicio de temporada: el fallo de González Fuertes en el Alavés-Atlético y el fallo tecnológico en el Rayo-Barcelona. En el primer caso, el árbitro no se percató de que un jugador del Atlético estaba en fuera de juego, y en el segundo, la tecnología del VAR no funcionó correctamente durante la primera parte del partido. A pesar de estos incidentes, el objetivo del CTA es claro: reducir la intervención del VAR y dejar que el juego fluya de manera más natural. De las seis intervenciones del VAR, cuatro han sido en acciones subjetivas, como la roja a Muriqi contra el Barcelona o el penalti por mano de Balde. Las otras dos intervenciones fueron para repetir un penalti en el Real Sociedad-Espanyol y para anular otro tanto a los de Xabi Alonso por fuera de juego de Mbappé.