Un juez en Reino Unido ha sentenciado que rechazar a un candidato por ser aficionado a un equipo rival del que apoya el resto de la plantilla puede ser perfectamente legal. La sentencia se basa en la demanda de Maia Kalina, una mujer rusa que denunció a la agencia de marketing Digitas tras no ser seleccionada para un puesto. La entrevistadora declaró que había tenido más 'feeling' con la otra candidata finalista y que la decisión se tomó en función de quién encajaba mejor con la plantilla actual. El juez Daniel Wright ilustró su razonamiento con un ejemplo en el que si en una pequeña empresa todos los empleados son seguidores apasionados del Arsenal, sería legal que los responsables de contratación prefirieran a otro hincha del Arsenal antes que a un candidato igual de cualificado, pero abonado al Tottenham Hotspur. La clave es que se trataría de evitar dañar la armonía de la oficina. La resolución abre un debate más amplio sobre la frontera entre discriminación ilegal y la búsqueda de cohesión interna en los equipos de trabajo.