Natalia Nagovitsyna, una experimentada alpinista rusa de 47 años, sufrió un accidente durante su descenso en el Pico Pobeda, la cima más alta de Kirguistán con 7.439 metros. El 12 de agosto, Nagovitsyna alcanzó la cima y sufrió la fractura de una pierna durante el descenso. Su compañero de expedición, Roman, la dejó en una tienda de campaña con material de supervivencia antes de descender en busca de ayuda. Días después, otros montañeros llegaron hasta ella y le proporcionaron provisiones, pero no lograron evacuarla. Un dron equipado con cámaras termográficas confirmó que Natalia seguía atrapada, pero viva, el 16 de agosto. Sin embargo, la sucesión de fracasos convirtió el rescate en un drama colectivo, y finalmente, el 25 de agosto, las autoridades de Kirguistán anunciaron el fin de la búsqueda. La tragedia de Nagovitsyna se suma a otra pérdida personal, la muerte de su marido, Sergey, también montañero, que falleció en el cercano Khan Tengri. El Pico Pobeda tiene un historial letal, con un accidente que costó la vida a 11 alpinistas soviéticos en 1956. El hijo de Natalia, de 27 años, se aferra a la esperanza de que su madre aún lucha por sobrevivir en la inhóspita montaña.