Morante de la Puebla, un genio de la tauromaquia, se cortó la coleta el domingo, marcando el final de una era. Su arte se caracterizó por la 'despaciosidad', la capacidad de adaptar el tiempo y perforar el alma. Esto recuerda a Emilio Butragueño, un jugador de fútbol que revolucionó el deporte español con su dominio del reloj. Cuando Butragueño recibía el balón, el tiempo se frenaba, y entonces arrancaba con una genialidad que dejaba a todos alucinados. Morante, en su carrera, escenificó el Arte de Cúchares y redescubrió la tauromaquia, fidelizando a una legión de jóvenes aficionados. El Premio Nobel de Literatura Jaroslav Seifert dijo que 'Recordar es la única manera de detener el tiempo', pero no conoció a Butragueño ni a Morante. La tauromaquia y el fútbol español deben a estos dos genios su capacidad para manejar el tiempo y dejar una huella imborrable en la historia de sus respectivos deportes.