Montse Tomé, exseleccionadora de la RFEF, ha expresado su decepción después de ser despedida. Asegura que el presidente, Louzán, le había transmitido confianza y cariño, pero que finalmente no la renovaron. Tomé afirma que ha hecho un gran trabajo y que las jugadoras están contentas con su labor. La decisión de no renovarla se comunicó a sus agentes por mensaje, sin una explicación clara. Tomé se siente decepcionada y engañada, pero no arrepentida de su trabajo. Ha pasado siete años en la Federación y ha demostrado ser una buena entrenadora. La nueva directora de fútbol femenino no ha tenido un papel claro en la decisión. Tomé no sabe quién ha influido en la decisión de Louzán, pero confía en su capacidad para seguir trabajando en el fútbol. Sus agentes están buscando nuevas opciones para ella.