El partido de Copa Sudamericana entre Independiente y Universidad de Chile se suspendió debido a graves incidentes de violencia que dejaron 22 heridos, 3 de ellos en estado grave, y 111 personas detenidas. La violencia comenzó cuando fanáticos del equipo visitante lanzaron butacas y trozos de la grada hacia la parte baja del estadio, donde estaban hinchas del 'Rojo'. El presidente chileno, Gabriel Boric, condenó la violencia y tildó de 'irresponsable' a la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol). La ministra de Seguridad argentina, Patricia Bullrich, describió los episodios como 'una tragedia' y responsabilizó al gobernador de la provincia de Buenos Aires. La Conmebol condenó 'enérgicamente' lo sucedido y prometió actuar 'con la mayor firmeza'. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, también se refirió a los incidentes y enfatizó que 'la violencia no tiene cabida en el fútbol'.