Ihab Abu Jazar, seleccionador de Palestina, asumió el cargo el 3 de diciembre de 2024 y describe su trabajo como el más difícil del fútbol mundial. La selección nacional no tiene estadio propio, ni público, ni la posibilidad de reunir a todos sus jugadores en casa. Cada partido se juega en Doha, un exilio permanente que se vive como resistencia. Abu Jazar ha perdido a más de 250 personas entre familiares, amigos y compañeros. La guerra ha arrasado cada rincón de Palestina, destruyendo más de 280 instalaciones deportivas y causando la muerte de 774 miembros del deporte palestino. A pesar de la ocupación y las masacres, el fútbol se convierte en altavoz y refugio. La selección de Palestina sigue condenada al destierro, con más de 2.155 días sin jugar en casa. Abu Jazar pide un minuto de silencio por los niños de Gaza y solidaridad en el partido Italia-Israel. La selección palestina celebró la victoria sobre Kuwait el pasado 5 de junio, demostrando su resistencia y fuerza.