John McCown, un carnicero de profesión, competía en carreras de motocicletas con su perro Kookie como copiloto. En los años 60, McCown compró una moto todoterreno y se unió a competiciones de cross, llevando a Kookie consigo. La pareja se convirtió en una sensación, apareciendo en la película documental 'On Any Sunday' y siendo patrocinados por marcas como Ossa, Can-Am y Kawasaki. Kookie se inclinaba en las curvas, se apoyaba sobre el depósito en terreno accidentado y se ponía de pie cuando venían baches. La pareja compitió en unas 300 pruebas, recorriendo cientos de kilómetros y atravesando charcos. Kookie se retiró a los 14 años, pero su legado continuó con Kookie Junior, quien corrió junto a John durante 10 años. La pareja fue incluida en el Hot Shoe Hall of Fame, un museo dedicado a la historia de las carreras de motocicletas. McCown falleció en 2011, pero su legado vive a través de la historia de Kookie y Kookie Junior.