El Real Madrid, líder en LaLiga y clasificado entre los ocho mejores de la Champions League, atraviesa un momento delicado debido a la falta de brillo, ritmo y confianza en su juego. Tras golear al Valencia, el equipo ha mostrado una versión lenta y predecible. La banda derecha es un problema, ya que ni Brahim Díaz ni Franco Mastantuono han logrado consolidarse. El centro del campo también tiene problemas, ya que sin Tchouaméni, el equipo ha perdido equilibrio. Xabi Alonso parece haber perdido alternativas y el equipo depende demasiado de los destellos de Mbappé o de la seguridad de Courtois y Militao. El vestuario también es un tema de debate, con cierta frialdad entre el técnico y algunos jugadores. A pesar de mantener el liderato y seguir vivo en Europa, el equipo ha dejado de transmitir sensación de control y superioridad.