El juego de pelota, conocido como jeu de paume, fue un deporte popular entre los nobles y reyes europeos en el siglo XVI. Se jugaba en salas cerradas con pelotas de lana apretada y era considerado un campo de pruebas para la resistencia física y el prestigio político. El juego se extendió por Europa, y en 1570, un francés fue detenido con un cargamento de pelotas de lana para jugar a la pelota. El juego se convirtió en un pasatiempo favorito de los reyes, como Luis X de Francia, quien impulsó la construcción de salas cerradas para practicarlo. Sin embargo, el juego también era peligroso, y se registraron muertes ligadas a las partidas, como la de Luis X en 1316. El tenis moderno desplazó al juego de salón practicado por reyes en la época victoriana, y hoy en día, el tenis es un deporte popular en todo el mundo. El Palazzo Te de Mantua y el Hampton Court Palace son ejemplos de lugares donde se conservan canchas históricas de tenis real. El juego de pelota se jugaba con pelotas duras y variables de tamaño, y se utilizaban raquetas de madera. El tenis actual mantiene del antiguo únicamente el peculiar sistema de puntuación.