El Barcelona visitó Son Moix y logró una victoria por 0-3, con goles de Raphinha, Ferran Torres y Lamine Yamal. Sin embargo, el partido estuvo marcado por una gran polémica cuando el árbitro, José Luis Munuera, no pitó un posible golpe en la cabeza de Antonio Raíllo, lo que permitió a Ferran Torres marcar el segundo gol. Los jugadores del Mallorca protestaron y el ambiente se caldeó, con dos expulsiones para el equipo local, Manu Morlanes y Muriqi. El VAR revisó una entrada dura de Raphinha y decidió no mostrarle la tarjeta roja. El partido terminó con una victoria para el Barcelona, pero la polémica sobre la actuación del árbitro y el protocolo de conmociones sigue siendo un tema de debate. El entrenador del Barcelona, Hansi Flick, comentó que siempre le dice a sus jugadores que sigan jugando hasta que el árbitro pite. El Mallorca, por su parte, se quejó de la injusticia y la falta de respeto hacia su equipo.