Jim Morrison, un estadounidense de 50 años, logró esquiar la cara norte del Everest en octubre de 2025, cerrando una de las páginas más legendarias del montañismo. La ruta Hornbein-Japonesa, con una pendiente de más de 50 grados y condiciones de hielo cambiantes, había sido intentada por decenas de expediciones sin éxito. Morrison alcanzó la cima del Everest tras seis semanas y media de ascenso y, después de esparcir las cenizas de su pareja, Hilaree Nelson, se lanzó hacia el vacío con sus esquíes, descendiendo más de 2.700 metros verticales en cuatro horas. La hazaña, filmada por Jimmy Chin para National Geographic, redefine lo que significa conquistar una montaña y representa una lección de humanidad. Morrison había intentado esta proeza tres veces antes, pero finalmente lo logró con un equipo de 11 personas, incluyendo al ecuatoriano Esteban 'Topo' Mena. Las condiciones fueron extremas, con temperaturas de -27 °C y vientos cruzados. La historia de Morrison va más allá de los récords, ya que encontró en las montañas y en Hilaree Nelson una nueva razón para seguir viviendo después de perder a su esposa y a sus dos hijos en un accidente aéreo en 2011.