Una caja de pañuelos vacía puede ser reutilizada como organizador funcional dentro de la nevera. El medio japonés Saita publicó un método para reutilizar estos envases como soportes para botellas de plástico. Se trata de hacer unos pequeños cortes en las esquinas de la abertura superior para ampliar la entrada y facilitar la inserción de las botellas. El tamaño ideal es el de una botella de 500 ml. Esta idea es económica, ecológica y ayuda a mantener el frigorífico limpio y ordenado. Sin embargo, es importante tener en cuenta que las cajas de pañuelos no están diseñadas para soportar la humedad, por lo que es importante reemplazarlas o refuerzarlas con cinta adhesiva si se humedecen. El método es simple y puede ser realizado en pocos pasos. Se puede aprovechar al máximo los recursos y reducir el desperdicio. La creatividad doméstica no necesita grandes recursos, y un objeto tan común como una caja de pañuelos vacía puede convertirse en una herramienta práctica.