Un yate de lujo llamado Dolce Vento, valorado en aproximadamente un millón de dólares, se hundió solo 15 minutos después de su botadura en el mar Negro. La embarcación, construida por la empresa turca Med Yilmaz en Estambul, medía 25 metros de eslora y estaba fabricada en aluminio. El propietario y su tripulación lograron llegar a tierra nadando sin mayores problemas. Expertos sugieren que el problema se pudo deber a un error en los cálculos de la estabilidad del yate durante su construcción, específicamente en la medición de la altura metacéntrica. La guardia costera y las autoridades del puerto de Zonguldak han establecido un perímetro de seguridad alrededor del pecio para evitar más accidentes. El yate se hundió a una profundidad de solo siete metros, a 200 metros de la costa turca.