Clyde Stires, un estadounidense, diseñó y construyó su propio yate, un catamarán de 27,86 metros de eslora y 12,41 metros de manga, en su casa en Perris, California. Stires, que no era millonario, canalizó todos sus recursos y determinación para construir el yate, que tardó años en completar. El yate, llamado Kaleidoscope, fue botado en 1994 y más tarde fue robado por un cártel en Puerto Vallarta, México. Después de ser recuperado, Stires lo vendió y ahora forma parte de la flota de una compañía de alquiler de embarcaciones. Stires había aprendido a utilizar herramientas de corte con su padre y había construido mototriciclos y transformado un autobús en una caravana antes de embarcarse en el proyecto del yate. La construcción del yate obligó a Stires a perfeccionar técnicas como la soldadura y la instalación de cableado y motores.