La M-30 se construyó hace 50 años y durante su construcción se soterró el arroyo Abroñigal, un afluente del río Manzanares que existía desde 1820 y se utilizó como desagüe en 1870. La M-30 se inauguró en 1974 y se convirtió en una arteria clave para la capital, pero con el tiempo se quedó pequeña y se amplió. El arroyo Abroñigal se menciona en la obra La Colmena de Camilo José Cela y algunos vecinos del barrio de Ventas, La Estrella o Moratalaz recuerdan su existencia.