Los cruceros operan con un cronograma muy estricto y deben pagar por adelantado grandes sumas de dinero para atracar en los puertos durante un período de tiempo específico. Katie Jackson, una experimentada pasajera de cruceros, explica que si un barco esperara a que los pasajeros retrasados regresaran, podría crear un efecto dominó que potencialmente podría afectar a miles de personas y costar miles de euros. La línea de cruceros es responsable de asegurarse de que todos los pasajeros que han reservado excursiones con ellos regresen al puerto a tiempo para la salida. Sin embargo, si un pasajero decide aventurarse solo y se queda atrás, su destino está en sus manos. La experta aconseja que la mejor forma de evitar quedarse atrás es quedarse con las excursiones que vende la línea de cruceros o reservar con un operador turístico externo que tenga garantía de que regresará a tiempo. Si un pasajero se queda atrás, debe encontrar al agente portuario local y contarle la situación, y la línea de cruceros podría hacer arreglos para que se reúna con ellos en el próximo puerto de escala.