Las bolas rojas o naranjas que cuelgan de los cables de alta tensión son balizas de señalización visual esféricas que sirven para alertar a pilotos de aeronaves que vuelan a baja altitud sobre la presencia de tendidos eléctricos, especialmente en condiciones de poca visibilidad. Estas esferas, con un diámetro mínimo de 60 cm y un peso de 5 a 7 kilogramos, están fabricadas con materiales resistentes a la degradación por rayos ultravioleta y se encuentran en zonas de especial riesgo, como proximidades de aeropuertos, valles, ríos y zonas montañosas. La distancia entre esferas no suele superar los 60 metros. Además, cumplen una función secundaria de protección de la avifauna, ayudando a las aves a identificar los cables y evitar colisiones.