Un estudio de la universidad Auburn de Estados Unidos, llevado a cabo por Lane I. Montgomery, Sarah Krichbaum y Jeffrey S. Katz, utilizó una muestra de 650 dueños de perros para descubrir cómo sus animales se comportaban con respecto a la televisión. Los perros tenían entre dos meses a 16 años y eran de razas conocidas. El estudio se centró en averiguar los hábitos de consumo de televisión de las mascotas y su reacción a estímulos, como ruidos caninos y objetos en pantalla. Se determinó que los perros reaccionaban con mayor frecuencia cuando había animales en pantalla, con un 45% de la muestra respondiendo siempre a ruidos caninos. Los perros más excitables seguían objetos de la pantalla como si estuvieran en la vida real, mientras que los perros más temerosos o ansiosos respondían frente a estímulos no animales.