El Sclerodermus domesticus, conocido como el 'amigo de los anticuarios', es un insecto que desempeña un papel fundamental en el control biológico de la carcoma, un conjunto de larvas de coleópteros que dañan la madera de muebles y estructuras antiguas. Los expertos de Fora Plagues advierten sobre la importancia de no eliminar a este insecto sin comprender su función real y las consecuencias que podría traer su erradicación. La hembra de esta especie es la más visibles dentro del hogar, con un tamaño que oscila entre 2 y 5 milímetros, y carecen de alas. Las hembras disponen de un aguijón modificado con glándulas venenosas que utilizan para paralizar a sus presas. El insecto se encuentra en climas templados y tiene una distribución global, incluyendo países como España, Francia, Italia, Alemania, Estados Unidos y Costa Rica. La eliminación indiscriminada de esta especie puede afectar negativamente al control natural que mantiene a raya a la carcoma. Los expertos recomiendan que no se intente aplastarlo o eliminarlo sin antes combatir la verdadera amenaza: las larvas de carcoma. El tratamiento efectivo implica erradicar la carcoma, ya que solo así se podrá eliminar también la fuente de alimento de este insecto.