Durante el verano, las toallas se utilizan con frecuencia y pueden perder su suavidad y absorción. Para cuidarlas correctamente, es importante lavarlas a la temperatura adecuada, que es de 40 grados. Esto permite eliminar bacterias y residuos sin dañar las fibras. También es recomendable usar un detergente enzimático y evitar el uso de suavizante, que puede reducir la capacidad de absorción. En su lugar, se puede añadir vinagre blanco destilado durante el ciclo de enjuague. Después de lavar, es importante sacar las toallas cuanto antes y colgarlas al sol, y dejarlas reposar durante 24 horas antes de guardarlas. Esto ayuda a mantener su textura y elasticidad. Además, es recomendable evitar lavarlas con tejidos que suelten pelusa, no usar lejía y no plancharlas. Siguiendo estos consejos, se puede alargar la vida útil de las toallas y mantener su suavidad y absorción.