La prueba de emisiones es la tercera causa más habitual de suspensos en la ITV, con 1,3 millones de vehículos afectados en 2021. El fallo más común es el filtro de partículas (FAP) en diésel y el catalizador en gasolina. La reparación puede costar entre 600 y 950 euros, dependiendo del fabricante y modelo del coche. La prueba de emisiones se realiza a través de un analizador de gases y se comprueban posibles errores registrados por la centralita a través del puerto OBD. Los niveles máximos de opacidad y concentración de monóxido de carbono varían según la mecánica y la antigüedad del motor.