En 1932, Australia enfrentó una campaña militar contra emús en el oeste del país, donde un grupo de soldados armados intentó reducir una población descontrolada de emús. La operación, liderada por el mayor G. P. W. Meredith, utilizó ametralladoras Lewis y fusiles automáticos, pero solo se confirmó la muerte de 986 emús, a pesar de disparar más de 2.500 cartuchos. La campaña se suspendió el 10 de diciembre de 1932 debido a su ineficacia y alto costo. El conflicto revela las tensiones entre ecología, economía y política, y la incapacidad de las políticas agrarias para adaptarse a las dinámicas del medio natural.