En Burgohondo, un pueblo de Ávila, un bar ha encontrado una forma innovadora para reducir la velocidad de los conductores. Un maniquí vestido de Guardia Civil colocado en la puerta del bar Islemm ha logrado lo que miles de señales de tráfico no: que los conductores reduzcan la velocidad. La propietaria del bar, Lori, colocó el muñeco sin más pretensión que darle un toque divertido al establecimiento, pero el resultado ha sido sorprendente. Los conductores, al ver el muñeco, reducen la velocidad, incluso si iban a paso de procesión. Según los datos de la DGT, en 2024 murieron 286 motoristas en 278 accidentes registrados en las carreteras interurbanas, y la velocidad excesiva estuvo presente en 101 de ellos. El muñeco ha convertido en icono de la zona y prueba de que, a veces, no hace falta un radar para que los conductores levanten el pie del acelerador. El bar Islemm es un punto de parada para moteros y ciclistas que recorren la sierra de Gredos, y el muñeco ha atraído a curiosos dispuestos a hacerse una foto con él.