Una ciudad minera antigua, llamada Ciudad Perdida del Oro, fue descubierta cerca de Luxor, Egipto. El hallazgo, considerado uno de los más relevantes desde la tumba de Tutankamón, data de la época del faraón Amenhotep III (1391–1353 a.C.). La ciudad, oculta bajo la arena durante más de 3.000 años, revela un sofisticado sistema de extracción de oro y una vida urbana activa con construcciones, templos y tecnología avanzada. Se encontraron 628 ostraca con inscripciones en jeroglífico, demótico y griego, monedas de bronce y figuras de terracota que representan deidades egipcias.