Desde el siglo XVI hasta el XXI, los mares han sido escenario de tragedias y gestas humanas extraordinarias. El náufrago Álvar Núñez Cabeza de Vaca pasó casi ocho años vagando por el continente americano después de que su expedición naufragara en 1528. En 1629, el galeón holandés Batavia naufragó frente a la costa occidental de Australia, y los sobrevivientes vivieron meses en islotes cercanos hasta que llegó el rescate. En 1741, el HMS Wager naufragó en la costa sur de Chile, y los marineros sobrevivieron en condiciones extremas durante meses. En 1820, el ballenero Essex fue embestido por un cachalote en el Pacífico, y solo 8 de los 21 tripulantes sobrevivieron. En 1915, la expedición de Ernest Shackleton en la Endurance quedó atrapada en el hielo antártico, pero todos los miembros de la expedición sobrevivieron. En 2014, el salvadoreño José Salvador Alvarenga fue hallado en las Islas Marshall tras pasar más de 13 meses en el Pacífico. En 2023, el dominicano Elvis Francois fue rescatado tras pasar 24 días a la deriva en el Caribe. Estas historias destacan la capacidad del ser humano para resistir y adaptarse en situaciones extremas.