La aversión de los gatos al agua se debe a factores biológicos, de comportamiento e incluso genéticos. Su pelaje no está diseñado para repeler el agua, lo que hace que se empape por completo. Además, el proceso de secado es lento e incómodo para ellos. Sin embargo, existen algunas razas de gatos que son más receptivas al agua, como el van turco y el gato esfinge. También se puede enseñar a un gato a tolerar el agua con exposición positiva desde cachorro y utilizando refuerzos positivos.