En 1943, Australia envió un ornitorrinco llamado Winston como regalo diplomático al primer ministro británico Winston Churchill. El animal murió durante el viaje y se culpó a un submarino alemán. Sin embargo, investigadores han descubierto que la causa real de la muerte fue el estrés térmico al cruzar el ecuador, donde las temperaturas superaron los 27 grados centígrados durante una semana. El ornitorrinco fue capturado cerca de Melbourne y embarcado en un contenedor especialmente diseñado. El naturalista David Fleay se opuso al viaje desde el principio, ya que ningún ornitorrinco había sobrevivido a un viaje tan largo. La muerte del ornitorrinco se ocultó durante años y se extendió la versión de que había muerto por el estrés de los ataques de los submarinos alemanes. En 1947, Australia envió tres ornitorrincos al zoo del Bronx de Nueva York, pero solo dos llegaron sanos y salvos. Desde entonces, Australia ha prohibido estrictamente la exportación de ornitorrincos, solo permitiendo la salida de dos en 2019 al zoo de San Diego.