Un cazador de tesoros llamado Travis Nichols encontró una moneda española de 1782 en una playa de Nantucket después de buscar durante dos años. La moneda, un real de plata, fue acuñada en la ceca de Ciudad de México y podría haber viajado desde Veracruz hasta La Habana y luego a Nantucket. El hallazgo es significativo porque Nantucket era un centro neurálgico del comercio marítimo en el siglo XVIII y la moneda podría ser evidencia de las rutas comerciales de la época. La moneda no es particularmente valiosa, con un valor de unos 30 dólares, pero su valor histórico es considerable. El descubrimiento ha despertado un renovado interés en la comunidad detectorista local y podría llevar a nuevos hallazgos en la zona. La moneda es un ejemplo de cómo los objetos históricos pueden contar historias poderosas y cómo la historia nunca está del todo escrita.