A lo largo de la historia, algunos inventos prometían revolucionar el mundo, pero terminaron en el olvido por su inviabilidad, peligros o simple mala suerte. Entre ellos se encuentran el Kinetófono de Edison, el Zepelín de Von Zeppelin, la Torre Wardenclyffe de Nikola Tesla, el Impermeable-paracaídas de Franz Reichelt, el Tanque del Zar de Nikolái Lebedenko, la Mochila propulsora de Aleksandr Fyodorovich Andreyev, el Aerovagón de Valerián Abakovski, el DDT de Paul Hermann Müller, la Talidomida de la Compañía Grünenthal GmbH y el Avión Concorde de BAC & Aérospatiale. Estos inventos, aunque innovadores, no lograron consolidarse debido a diversos motivos.