En 1482, a la edad de 30 años, Leonardo da Vinci envió una carta al duque Ludovico Sforza de Milán para ofrecer sus servicios. Esta carta es considerada el primer currículum vitae conocido en la historia. En ella, Leonardo destacó sus habilidades técnicas y militares, como la construcción de puentes ligeros, técnicas de asedio innovadoras y armamento avanzado. También se mencionó como pintor y escultor, destacando su capacidad para crear un colosal caballo de bronce. La carta fue efectiva porque Leonardo conocía el contexto de su empleador y adaptó su mensaje a las necesidades específicas de Ludovico Sforza. El tono de la carta fue seguro pero humilde, transmitiendo confianza sin caer en la arrogancia. El 23 de agosto de 1482, Leonardo envió la carta, que contenía lo que hoy consideraríamos un currículum detallado, persuasivo y bien estructurado. En ese momento, Leonardo dependía de un mecenas para financiar su trabajo, y el duque Ludovico Sforza era uno de los principales mecenas de la época.