Kiko Rivera ha vuelto a la casa que compartía con Irene Rosales después de su separación, demostrando una buena relación entre ellos. La pareja había estado juntos durante 9 años y tiene dos hijas en común, Ana y Carlota. La separación se produjo después de superar numerosas crisis, incluyendo las adicciones de Kiko y problemas económicos. A pesar de la separación, ambos han confirmado que se seguirán viendo y llevando bien por sus hijas. Kiko ha estado entrando y saliendo de la casa con total libertad, lo que demuestra la buena relación que sigue existiendo entre ellos. La pareja está a punto de firmar el divorcio, con un preacuerdo de divorcio ya preparado por sus abogados. La noticia de la separación se conoció hace algunos días, pero la pareja ya había roto hacía semanas y había avisado a sus amigos y familiares más cercanos. Kiko se ha mudado temporalmente a casa de un amigo hasta que encuentre un sitio en el que establecerse.