Kiko Rivera y Irene Rosales han anunciado su separación después de 11 años de relación. A pesar de haber superado numerosas crisis, incluyendo las adicciones de Kiko y la muerte de los padres de Irene en 2020, la pareja ha decidido seguir caminos separados. Kiko ha publicado un segundo comunicado en el que asegura que no volverá a ser el mismo de antes y que quiere llevar una vida más ordenada y tranquila. Ha agradecido los mensajes de apoyo y ha pedido paciencia mientras se acomoda en su nueva casa. La separación ha sido un proceso gradual, con ambos haciendo vidas por separado desde hace meses. Kiko se ha mudado a la casa de un amigo cerca de la que compartía con Irene en Castilleja de la Cuesta, Sevilla, para estar cerca de sus dos hijas. La noticia de la separación ha sorprendido a muchos, ya que la pareja parecía haber superado sus problemas. Kiko ha confirmado que su etapa de fiesta y desmadre ha quedado atrás y que ahora busca una vida más tranquila y feliz.