Kiko Rivera e Irene Rosales han decidido separarse después de once años de relación y nueve de matrimonio. La pareja tiene dos hijas en común, Ana y Carlota, y siempre han sido considerados una de las parejas más sólidas del panorama del corazón. La separación ha sido cordial y seguirán actuando como una familia, pensando en el bienestar de sus hijas. La pareja se conoció en 2014 y se casó en 2016 en la Hacienda de los Parrales, en Sanlúcar la Mayor (Sevilla). Antes de su boda, ya habían tenido a su primera hija, Ana, en diciembre de 2015, y posteriormente nació Carlota en enero de 2018. Kiko Rivera también tiene un hijo de una relación anterior, Francisco, que siempre ha sido parte de la familia que formó con Irene. A pesar de los problemas de salud y adicciones que Kiko ha enfrentado, Irene siempre ha sido un gran apoyo para él.