Irene Rosales y Kiko Rivera han decidido poner fin a su matrimonio después de 11 años de relación y dos hijas en común. La decisión se tomó hace meses, pero optaron por mantener la normalidad bajo el mismo techo hasta el inicio del curso escolar. Los papeles de divorcio están prácticamente listos para firmar. Irene ha zanjado los rumores sobre una posible reconciliación, asegurando que no existe ninguna posibilidad. También ha respondido a las informaciones que la relacionan con su monitor de gimnasio, calificándolas de totalmente falsas. La influencer ha preferido no entrar en polémicas con la madre de Kiko, Isabel Pantoja. Mientras Irene se dirigía a la prensa para aclarar la situación, Kiko permanecía en el domicilio familiar junto a sus hijas, confirmando que ambos intentan llevar la situación de la manera más cordial posible.