Microsoft ha marcado el final de la vida útil de Windows 10 en septiembre, lo que deja a millones de usuarios en una situación vulnerable. Sin embargo, muchos ordenadores que parecen no ser compatibles con Windows 11 pueden actualizarse simplemente activando las funciones de seguridad TPM 2.0 y Secure Boot, que vienen desactivadas de fábrica. Esto permite a los usuarios alargar la vida útil de sus dispositivos sin necesidad de comprar un nuevo ordenador. La actualización a Windows 11 optimiza el consumo, mejora la organización del escritorio y refuerza la seguridad. La mayoría de los equipos vendidos desde 2016 cumplen los requisitos para ejecutar Windows 11, por lo que la incompatibilidad no está en el hardware, sino en la configuración. Los usuarios pueden seguir estos pasos para actualizar su PC sin necesidad de cambiar piezas ni gastar dinero.