En poco más de 40 días, Windows 10 dejará de recibir parches y actualizaciones de seguridad. A pesar de que Windows 11 lleva varios años en el mercado, el cambio ha sido más lento de lo esperado. La cuenta atrás sigue en marcha y millones de usuarios aparentemente aún no han decidido cómo afrontar el salto antes de que llegue octubre. Microsoft ofrece tres salidas principales: dar el salto a Windows 11, pagar por las actualizaciones extendidas (ESU) o mantener Windows 10. La cuota de mercado de Windows 10 es del 54% en España y del 49% a nivel global. Windows 11 ronda el 43,9% en Europa y el 42,61% en España. El final de soporte no significa que el ordenador deje de funcionar, pero sí que queda más expuesto. La resistencia a actualizar no es inédita, aunque el contexto actual tiene matices. Windows 7 llegó a su final de soporte en enero de 2020 con una presencia todavía significativa, en torno al 27% del mercado global.