Simon Højberg, ingeniero frontend, critica el uso de la IA en el desarrollo de software, argumentando que está borrando la identidad cultural del programador. La programación siempre fue un acto de precisión y artesanía, pero con las herramientas de inteligencia artificial generativa, está mutando en algo contrario a esa idea. Højberg recuerda sus días programando con Vim y cómo encontraba placer en resolver rompecabezas lógicos. Sin embargo, ahora se pide escribir especificaciones en Markdown en lugar de código, y se opera una nube de agentes que piensan por nosotros. El problema es que esto desconecta al ser humano de su herramienta y nos está acostumbrando a no entender lo que producimos. Edsger W. Dijkstra, pionero de la ingeniería de software, ya advertía en 1979 sobre la tontería de programar con lenguaje natural. Højberg rescata esa advertencia y la aplica a los sistemas de inteligencia artificial actuales, argumentando que volver al lenguaje natural es un retroceso intelectual. La pérdida del rigor mental es un problema, ya que programar no es solo dar instrucciones a un ordenador, sino una forma de pensar. Con la IA, se pierde la comprensión y el pensamiento formal se sustituye por el consumo pasivo.