Existen entrevistas de trabajo que no evalúa una persona, sino un sistema automático. La conversación es grabada, transcrita y puntuada por una inteligencia artificial que determina si pasa o no a la siguiente fase. Un candidato contó que supo después de una entrevista que la persona con la que habló no tenía voz ni voto y que la IA decidiría su futuro en función de una puntuación automática. Amazon desarrolló en 2014 un sistema interno para cribar currículos mediante aprendizaje automático, pero lo abandonó en 2018 al descubrir que el algoritmo penalizaba sistemáticamente a las mujeres. Los algoritmos pueden heredar las preferencias y sesgos de quienes los crean y de los datos con los que se entrenan. Un estudio académico descubrió que modelos de IA que califican entrevistas de candidatos de Reino Unido e India tienden a puntuar más bajo a los candidatos del país asiático. La falta de transparencia es un problema, ya que muchos candidatos no saben que están siendo evaluados por una IA hasta que termina la entrevista. Conocer si un proceso utiliza herramientas automáticas es fundamental, ya que cambia la forma de prepararse. El riesgo para la empresa es arriesgarse a malas decisiones y perder la confianza en que el proceso fue justo. En 2018, Amazon abandonó su proyecto de cribar currículos mediante aprendizaje automático debido a sesgos de género. En 2014, Amazon desarrolló un sistema interno para cribar currículos mediante aprendizaje automático. Un chatbot puede realizar entrevistas completamente, pidiendo grabación de vídeo y pantalla. The Guardian repasa casos donde el entrevistador sonaba como Siri. Un candidato ganó 230.000 dólares al mes después de crear una IA que engaña en entrevistas de trabajo.