Steve Jobs era una figura de dualidades, un genio visionario que cambió el mundo, pero también una personalidad compleja y exigente que generaba temor. El apodo 'Bad Steve' nació cuando Jobs se enfureció al saber que el fotógrafo Norman Seeff, con quien había tenido una mala experiencia en el pasado, sería el encargado de tomar sus fotos para la campaña del iMac G3. La situación obligó a cancelar a Seeff y contratar a Matthew Rolston. El equipo publicitario de Apple comenzó a utilizar los apodos 'Good Steve' y 'Bad Steve' para anticipar con qué versión de Jobs tendrían que lidiar. Jobs era conocido por su exigencia y su aversión a los errores, lo que se reflejaba en sus reuniones y presentaciones. A pesar de su carácter difícil, Jobs fue un líder visionario que impulsó a Apple a lograr grandes éxitos. En su biografía oficial, se destacan sus dualidades y su legado en la historia de la tecnología. En 1984, Seeff había fotografiado a Jobs para la revista Time, logrando una imagen icónica, pero Jobs se sintió manipulado y juró no volver a trabajar con él. La leyenda de su carácter difícil se forjó a lo largo de los años con innumerables anécdotas, como su tensa llamada a Google para acusarles de 'robarles empleados' o su enfado al descubrir que en una película planeaban convertir un iPod en un objeto asesino.