En el MIT, se ha desarrollado un robot insecto que imita el vuelo de los abejorros con precisión. Pesa unos gramos, alcanza velocidades de dos metros por segundo y mantiene vuelo estacionario. Sus alas, recortadas con láser, baten hasta 400 veces por segundo gracias a músculos artificiales hechos de elastómeros y nanotubos de carbono. Esto permite maniobras complejas como giros, flips y trayectorias controladas. Uno de los usos prometedores es la polinización artificial en granjas verticales, donde abejas y mariposas no sobreviven. También podrían ser útiles en misiones de rescate, entrando en tuberías o espacios reducidos. Han mostrado resistencia sorprendente frente a colisiones y pueden mantenerse en vuelo más de 15 minutos. Los científicos reconocen que los insectos naturales son insuperables en control y eficiencia, pero estos robots abren un abanico de usos inéditos, desde polinizadores artificiales hasta exploradores de planetas lejanos. El investigador Yi-Hsuan Hsiao destacó la importancia de estos robots para el cultivo en Marte, donde no se querrían llevar insectos naturales.