Millones de personas confían en sus dispositivos para gestionar información personal, pero muchos utilizan contraseñas débiles y predecibles. Joe Cockroft, un hacker ético, señala que usar información personal como nombres de familiares o equipos de fútbol favoritos es un error común. Las contraseñas deben ser complejas, contener letras, números y símbolos especiales, y no se deben repetir en múltiples cuentas. La autenticación de dos factores es recomendada. Las diez contraseñas más populares en el Reino Unido, como '123456' y 'qwerty', son también las más vulnerables. Los ciberdelincuentes utilizan programas para probar combinaciones de contraseñas comunes, lo que facilita el acceso no autorizado a cuentas personales en cuestión de minutos.