Un gamer compró un ordenador gaming completamente montado hace dos años y medio, pero solo tenía 8GB de RAM, lo que limitaba su capacidad para jugar. Después de dos años y medio, decidió limpiar el polvo del interior del ordenador y se encontró con un módulo de RAM suelto que probablemente se había desconectado durante el transporte. Ahora dispone de 16GB de RAM y su ordenador funciona mejor. La anécdota es un aviso a navegantes sobre la importancia de limpiar y revisar las conexiones del ordenador. El usuario se sintió tonto por no haber descubierto el problema antes, pero ahora puede disfrutar de juegos más potentes. La lección aprendida es que hay que revisar regularmente las conexiones y componentes del ordenador para asegurarse de que todo funcione correctamente.